El Vaticano condena enérgicamente la eutanasia, llamándola un “acto de homicidio”

El Vaticano ha condenado la eutanasia en su lenguaje más fuerte hasta ahora, llamándola un “acto de homicidio” que nunca puede ser justificado, en un documento emitido el martes.

El documento de 17 páginas, publicado por la oficina doctrinal del Vaticano y titulado “El buen samaritano”, reafirma las prohibiciones de la Iglesia Católica sobre la eutanasia y el suicidio asistido – al igual que algunos países tradicionalmente católicos están considerando leyes para legalizarlos.

En el documento, la eutanasia es descrita como un “crimen contra la vida humana”, y un “acto intrínsecamente malo en cada situación y circunstancia”.

Sus autores dicen que aquellos que aprueban leyes a favor de la eutanasia y el suicidio asistido son “cómplices de un grave pecado que otros ejecutarán”.

La eutanasia implica que un médico administre una droga para acabar con la vida de un paciente, que está sufriendo, mientras que el suicidio asistido permite que el paciente administre su propia droga letal, normalmente con la supervisión de un médico.

Alguna forma de asistencia para morir es actualmente legal en nueve estados de los Estados Unidos y en Washington DC, y la eutanasia es legal en tres países europeos: Los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. España y Portugal, países tradicionalmente católicos, están considerando leyes que harían legal la eutanasia.

La Iglesia Católica se opone al suicidio asistido como una violación de la ley divina, y figuras importantes se han pronunciado constantemente contra esta práctica.

“Puede haber una legítima diversidad de opiniones incluso entre los católicos acerca de hacer la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no en lo que respecta al aborto y la eutanasia”, escribió el Papa Benedicto en 2004 cuando todavía era cardenal.

El Papa Francisco – que sucedió al Papa Benedicto en 2013 – ha condenado anteriormente el suicidio asistido y la eutanasia y pidió a los médicos que “rechacen la tentación” de facilitar los procedimientos.

El lanzamiento del martes de “El buen samaritano” anima a los trabajadores de la salud y a las familias a acompañar a un paciente terminal en su sufrimiento y culpa a una cultura que valora “la autonomía y el individualismo” por encima de la comunidad por permitir y ayudar a los pacientes terminales a terminar con sus vidas. Participar en la eutanasia, dice el documento, “es tomar el lugar de Dios en la decisión del momento de la muerte”.